diumenge, 11 de gener de 2015

Dialogo entre fe y razón.

La polémica está servida en el tema entre fe y razón, sobretodo hoy en dia, ante el conocimiento humano, los avances tecnológicos y científicos. No se puede negar que existe un notorio descenso de los valores éticos y morales. Esta pérdida de valores, seguramente a causa de un auge de las ciencias, es quizás lo que pone en peligro ese equilibrio entre fe y razón. Son evidentes los momentos de crisis por los que pasan las grandes religions, quizás por ello ahora mas que nunca hay que volver a recuperar estos valores: Creer y entender.
A diario hablo con gente que dice no creer en absoluto en Dios, quizás con estos debamos empezar con la razón para que su minúscula fe, vaya creciendo. Sea como sea, lo cierto es que debe haber un dialogo abierto y sin miedo entre fe y razón.
Dialogar es entenderse y la mejor forma de hacerlo es con fe y razón. “Dios es amor”, el amor es fe es un Dios bueno, no castigador como se creia antaño, y al amar, puedes razonar. Cuando entiendes (razonas) tu fe aumenta. 


Juan Pablo II
Para Juan Pablo II es muy importante el encuentro personal y humano con Dios, un encuentro no solo reservado a los místicos, sino que es el centro de toda vida cristiana. Llegamos a su conocimiento no de la misma forma que conocemos un objeto, sino  de la forma en la que conocemos a una persona, a través de nuestra propia entrega en la relación. Al igual que dos personas que se aman, que llegan a conocerse una a otra, viviendo incluso en su interior, pero sin perder sus identidades únicas. Llegados a este punto, me gustaría, a nivel personal, citar un poema de  Khalil Gibran, Sobre el amor y el matrimonio, de su obra El Profeta, que creo que expresa esta idea de “unidad separada” de una forma muy grafica y entendible:

(…)
Dad vuestro corazón, pero no para que vuestro compañero lo tenga,
porque sólo la mano de la Vida puede contener los corazones.
Y estad juntos, pero no demasiado juntos,
porque los pilares del templo están aparte.
Y, ni el roble crece bajo la sombra del ciprés ni el ciprés bajo la del roble.”


Este poema, siempre me ha inspirado en el hecho de que como en el matrimonio, la fe y razón deben ir juntas, pero estar aparte. Aprender una de otra, pero saber diferenciarlas, en definitiva: convivir con armonía.
Creo que esta cita del propio Juan Pablo II apoya mi afirmación :
“Se confirma una vez más la armonía fundamental del conocimiento filosófico y el de la fe: la fe requiere que su objeto sea comprendido con la ayuda de la razón; la razón, en el culmen de su búsqueda, admite como necesario lo que la fe le presenta.”
Según Wojtyła,no es inoportuna, por tanto, mi llamada fuerte e incisiva para que la fe y la filosofía recuperen la unidad profunda que les hace capaces de ser coherentes con su naturaleza en el respeto de la recíproca autonomía. A la parresía de la fe debe corresponder la audacia de la razón.
Benedicto XVI
El Papa emérito Benedicto XVI aseguró que solo “si la razón y la fe avanzan juntas de un modo nuevo”, el hombre podrá superar los peligros que emergen de las “nuevas posibilidades abiertas a la humanidad”.
Se tendrá éxito al hacerlo solo si la razón y la fe avanzan juntas, pero de un modo nuevo, y si superamos la limitación impuesta por la razón misma a lo que es empíricamente verificable, y si una vez más generamos nuevos horizontes.
Según Joseph Ratzinger,
la teología pertenece correctamente a la universidad y está dentro del amplio diálogo de las ciencias, no solo como una disciplina histórica y ciencia humana, sino precisamente como teología, como una profundización en la racionalidad de la fe. El camino para llegar a Dios es la razón, razonemos pues para llegar a él a través de la fe.
Puedo afirmar que tanto Juan Pablo II como Benedicto XVI defienden la idea de que fe y razón deben caminar en armonía, a continuación hago un breve resumen del enfoque de cada uno de los autores de este curso:
Miguel de Unamuno: Razón + fe = estabilidad, conciliación. Para Unamuno, la razón humana sin fe no es posible. Debe ser una mezcla de ambas para que haya conciliación. El papel que le adjudica Unamuno a la razón sin la fe es la inestabilidad, la locura. Se acerca al equilibrio de Juan Pablo II y Benedicto XVI

San Agustín: Entre fe y conocimiento, la prioridad es la fe, aunque una fe sin razón no puede llegar a madurar del todo. Aunque la prioridad sea la fe, estaba unida a la racionalidad, evitando caer en el fideísmo que no piensa, ni en el racionalismo que no cree. Aquí también identifico un equilibrio al estilo de los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI

Pablo de Tarso: Admite la posibilidad de que la razón humana pueda conocer la providencia de Dios, pero afirma, que ésta posee poco valor, si se la compara con la plenitud de conocimiento proveniente de la revelación. Con ello muestra la superioridad de la fe frente a la razón.

Juan: La palabra es el centro.

Justino:
En la reflexión antropológica Justino integra la filosofía de su tiempo con la nueva fe asumida. Justino, no tiene como centro una mera descripción ontológica, sino más bien la inserción del hombre en la economía de la salvación. De esta manera asume los aportes del platonismo, aunque rechazando aquello que suponga una antropología dualista: la semejanza al Logos del hombre integro será́ el hilo conductor de toda su antropología.

Tertuliano: Tertuliano rechaza a los filósofos paganos, Sin embargo, esto no implica que Tertuliano no utilizara argumentos de la filosofía para su exégesis y refutación. Tampoco niega que la filosofía alcance verdades, aunque sin reconocerles gran mérito.

San Agustín: humanismo profundamente arraigado en el trato con Dios: "Ora como si todo dependiera de Dios y trabaja como si todo dependiera de ti”. Pero su fe estaba unida a la racionalidad, evitando caer en el fideísmo que no piensa, ni en el racionalismo que no cree. Fe y razón es el tema determinante de la biografía de San Agustín.

Dionisio el areopagita:
Dionisio tiene también una preocupación por el razonamiento de la fe, pero está menos interesado que San Agustín en la teología y la eclesialidad, subrayando más la filosofía y la razón que se afirman en la fe.

San Anselmo: De formación Agustiniana, le acercará a su intuición filosófica más característica: la búsqueda del entendimiento racional de aquello que, por la fe, ha sido revelado.

Santo Tomas De Aquino: Reconoce la particularidad y la independencia de esos dos campos, por lo que cada una de ellas tendrá su objeto y método propio de conocimiento. La filosofía se ocupará del conocimiento de las verdades naturales, que pueden ser alcanzadas por la luz natural de la razón; y la teología se ocupará del conocimiento de las verdades reveladas, de las verdades que sólo puede ser conocidas mediante la luz de la revelación divina. Seguramente el equilibrio mas perfecto entre fe y razón

Blaise Pascal:
Pascal confía en la razón correctamente dirigida, una razón que sabe donde buscar y que conoce su lugar. Lo que intenta resaltar en los Pensamientos es la necesidad de conocer ciertos limites, tanto por humildad como para ser capaces de avanzar desde el conocimiento racional hacia el conocimiento por la fe.

René Descartes: Fe y razón se unen de tal modo que los principios de la fe son demostrados por la razón
Se tiende a considerar a Descartes, con su filosofía racionalista, como el iniciador de la filosofía moderna.

Søren Kierkegaard: La obra de Kierkegaard es está al servicio del cristianismo, para averiguar su nucleridad y la implicación en la vida práctica.  A su juicio la fe “es la única fuerza capaz de vencer al porvenir”, Hablar de fe es hablar de espera, y a esta última la acompaña la noción de porvenir. La fe es el estadio mas elevado de la realidad, siendo razón y fe incomunicables.
Friedrich Schleiermacher: Fe y razón son autónomas. La religión surge directamente del sentimiento de lo infinito. Es considerado un precursor de la fenomenología de la religión. Negó que fuera posible conocer a Dios por medio de la razón. El lugar para conocer a Dios era la ética y la moral.
Karl Barth: Para Bart no es posible recurrir a la analogía del ser, siendo solo posible la fe. Solo ésta y a través de la biblia, se puede hablar y nombrar a Dios.

Paul Tillich: Graduado en filosofía y teología, propuso una “teología de la cultura” en la cual, mediante el método de correlación, se pueda establecer un puente desde el mensaje cristiano y “la situación” “la revelación final no destruye la razón; es la plenitud de la razón. Libera a la razón del conflicto entre la heteronomía y la autonomía ofreciendo la base de una nueva teonomía, y libera a la razón del conflicto entre el absolutismo y el relativismo...”
Siempre he sido un “fan” de Juan Pablo II, y ciertamente coincido plenamente con la forma de enfoque de fe y razón que comparte junto al Papa emérito Benedicto XVI. Mi opinion es que debe haber un equilibrio entre ambas. Debe existir una fe, que instruída por la razón aumentará. Creo plenamente en el concepto “si creeis entenderéis. Pore so creo que debe haber un tanto de fe, para entender.



Fuentes:
-Khalil Gibran, El profeta, el matrimonio
-Encíclica de Juan Pablo II sobre las Relaciones entre Fe y Razón.
14 de Septiembre de 1998
-http://www.aciprensa.com
-Viviana Laura Félix  La relación entre razón y revelación en la antropología de Justino mártir “Pontificia Universidad católica argentina
-http://www.mercaba.org
-http://es.wikipedia.org
-El papel de la razón en el conocimiento de dios en pascal y Kierkegaard, por María Inés Bayas, licenciada en Filosofía.
-Biblioteca
Kierkegaard, Argentina http://www.sorenkierkegaard.com.ar
Alberto Fernando Roldán. Director de posgrado en la Facultad Internacional de Educación Teológica. B.A.

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